La cerveza es una de las bebidas más consumidas alrededor del mundo, sin embargo, pocas son las personas que tienen un real conocimiento de los distintos tipos que existen y cómo puede cambiar la experiencia de tomarla cuando se combina con el acompañamiento adecuado.

Este producto es la mezcla perfecta entre el agua, la cebada fermentada y el lúpulo, siendo estos últimos dos los que al procesarse en distintos tiempos, temperaturas y otros sabores, van creado los distintos tipos de cervezas que pueden ser más ligeras, amargas, dulces, aromáticas, intensas, rubias u oscuras, entre muchas otras variables.

El maridaje

Este término es utilizado para determinar cuál es la mejor pareja entre comidas y bebidas. En este caso, ¿qué tipo de acompañamiento es ideal para cada tipo de cerveza? Para esto, existen dos ideas predominantes. En primer lugar están aquellos que dicen que el maridaje debería ser un contraste de sabores (dulce-amargo) y otros que agrupan los del mismo tipo (cerveza frutal con comida dulce).

Es así como se piensa que una cerveza de fermentación baja como son las Lager o Pilsener deben ser acompañadas de mariscos o comidas picantes, debido a lo ligero de su sabor. Por otra parte, las cervezas oscuras como las Porter o Stouts pueden ser disfrutadas comiendo carnes, productos ahumados o chocolates amargos, que le darán un dulzor especial a la cerveza.

De igual manera, las de tipo Bock, que son de características más dulces, van bien con distintos tipos de quesos; las cervezas Frutales son ideales con preparaciones que contengan carnes blancas como el pollo y las de fermentación alta como las Ale son bien acompañadas con pizzas, hamburguesas y pastas.

Sin lugar a duda existen otras opciones que puedes probar con tu tipo de cerveza favorita,  pero de todas formas, nunca hay que olvidar que en gustos no hay nada escrito y cada persona puede encontrar su combinación ideal.

 

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